| Tu puedes convivir
con una persona que tenga el virus o que ya esté enferma. Dale tu cariño
y comprensión. No la abandones. Vivir con VIH/SIDA implica una serie de pérdidas en áreas muy importantes de la vida: la sexualidad, la autonomía, el trabajo, la pareja, la familia, los amigos, la salud, el cuerpo, la razón de vivir, etc. Se atraviesa por un proceso de elaboración de duelos y de adaptación a la nueva situación de vida. Continuo Psicoafectivo en torno al Sida: Un modelo Negación (N) - Estructuración (E) Deterior de la Autoestima y la Autoimagen (D) Autodestructividad (A d) - Vengatividad (V) Pacto o Negación (P) - Aceptación (A) Etapas del Proceso Psicoafectivo |
|
|||
Se grafica un continuo
en el que se concibe que "distintos factores psicológicos entran en
juego e imprimen rasgos específicos" en función a dos dimensiones:
El peso del evento condiciona una serie de respuestas; que a su vez comprometen
a otros mecanismos comportamentales como la tolerancia, el perdón la aceptación
de sustitutos, las resistencias, la capacidad de aprendizaje y la vitalidad,
asimismo sus contrapartes. |
|
|||
| El individuo minimiza o anula su capacidad de reconocimiento y aceptación de la realidad con el fin de evadir la percepción y significación del peso del evento: puede manifestarse con expresiones y actitudes en las que niega su estado de vivir con VIH o con SIDA. Por lo general esta etapa se presenta al principio, después de haberse dado cuenta de su situación, o al aparecer los primeros síntomas. |
|
|||
|
El conflicto se incrementa, debido a que la escala de valores se focaliza a si mismo, lo cual motiva a comparaciones con su estado antes de la enfermedad, generándose un autorrechazo en función de la autoimagen deteriorada.. En el momento de darse cuenta de que se vive con VIH, el deterioro de la autoimagen se asocia a los valores, principalmente relacionados a la sexualidad. El deterioro de la autoimagen y la autoestima son entonces manifestaciones de sentimiento de culpa ante la responsabilidad no aplicada de autoprotegerse y ante los probables contactos de riesgo con otras personas sin saberse viviendo con VIH. En el caso del paso al estado sintomático, el síndrome de desgaste y otras manifestaciones físicas internas y externas ponen en evidencia el deterioro de la persona. Siendo el cuerpo el referente material de la persona, el deterioro de su autoimagen resulta lógico, y esta situación se traduce también en el deterioro de la autoestima. En esta etapa, fácilmente la persona regresa a la negación con el fin de recuperar las pérdidas. |
|
|||
|
En esta fase, la ira y el conflicto se manifiestan en reacciones de agresión dirigidas hacia los demás, a través de la manipulación de los afectos, conductas antisociales, o el intento de involucrar a otros en el evento. Algunas veces la persona busca responsables fuera de si misma, a quienes agredir, haciéndolos sentir responsables o culpables, inclusive amenazando a los seres queridos con autodestruirse. |
|
|||
|
Se experimenta angustia, depresión, ira y manifestaciones contra si mismo, esto incrementa el conflicto que se ha estructurado desde las etapas anteriores. El sujeto busca la resolución del conflicto a través de conductas agresivas, incluso violentas, hacia si mismo. Es una reacción en la que el sujeto, en virtud de no poder desaparecer el problema, se intenta destruir a si mismo. Muchas veces es una manifestación de la culpa introyectada en relación al contagio. En esta etapa se pasa de un deterioro de la autoestima a un autorrechazo y autodestrucción, por sentimientos de culpa o como respuesta ante la impotencia de eliminar la enfermedad. En esta etapa se pueden presentar actitudes suicidas, no solo autodestructivas. |
|
|||
|
En esta fase, la ira y el conflicto se manifiestan en reacciones de agresión dirigidas hacia los demás, a través de la manipulación de los afectos, conductas antisociales, o el intento de involucrar a otros en el evento. Algunas veces la persona busca responsables fuera de si misma, a quienes agredir, haciéndolos sentir responsables o culpables, inclusive amenazando a los seres queridos con autodestruirse. |
|
|||
|
La capacidad de reconocimiento y adaptación a la realidad alcanza su máximo nivel en esta fase: la persona ha reestructuradp su escala de valores y ha revalorado su experiencia, aprendiendo a vivir en su nueva situación, ha integrado su vivencia especial, elaborado pérdidas y rescatado muchos de los elementos importantes de su vida: autoestima, dignidad, razón de vivir, calidad de vida, sexualidad, relaciones afectivas, visión del mundo y de si mismo, creatividad, productividad, etc. Llegar a la aceptación equivale a un desarrollo personal en sus dimensiones más importantes. Desarrollo que puede lograrse a través de vivir el proceso del continuo psicoafectivo y trascender las etapas previas. |
|
|||
|
La duración de cada una de las fases varía en cada caso, en función de las características personales del impacto que se tiene a través de las actitudes de los demás. Se conjugan diversos factores individuales o de su entorno, como la personalidad, la historia de vida, la experiencia acumulada durante el proceso, la importancia que tengan para la persona las pérdidas que se van teniendo, la vulnerabilidad personal, los apoyos, las relaciones familiares, de pareja, laborales, estudiantiles, etc., el acceso a medicamentos, alimentos, esparcimiento, seguridad económica y afectiva, la evolución lenta o rápida de la enfermedad, entre otros. El proceso no es lineal,
ni se inicia siempre en la misma fase, se puede iniciar en cualquiera
y haber progresiones y regresiones en el continuo entre el peso del evento
y la adaptación a la realidad, convirténdose en un proceso complejo, sujeto
a los factores antes mencionados. |
|
AGREGA TU SITIO: |
|